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Actualidad - 04/07/2018
Este miércoles la policía ha desalojado una vivienda ocupada en la calle La Plata
El centro, bajo el asedio de los ocupas ilegales
Autor:
Alberto Mallado
El centro, bajo el asedio de los ocupas ilegales
En el entorno del Derribo un mismo clan familiar, conocido por la Policía ha ocupado tres viviendas
En las últimas semanas los vecinos del centro urbano y en particular los del entorno de la Plaza del Derribo viven en tensión, las ocupaciones ilegales de viviendas se multiplican. En ocasiones lo consiguen, en otras dan marcha atrás al no poder derribar las puertas o por la intervención policial. Es un asedio que protagoniza sobre todo un clan al que la Policía tiene identificados, Los Ríos.

En toda la ciudad existen ocupaciones, pero en las últimas semanas se han identificado en el centro. El perfil no es el de familias desahuciadas de su vivienda o víctimas de la crisis que ocupan viviendas sin generar conflictos en el entorno. Se trata de personas llegadas de fuera y que han hecho de la ocupación de viviendas su modo de vida y su base de operaciones para cometer delitos. Su llegada ha disparado los robos en la zona, los vecinos indican que han visto tráfico de drogas e incluso prostitución en algunas de ellas.

Su presencia se hace especialmente visible en el entorno de la Plaza del Derribo, donde mantienen un pulso con los vecinos a los que han llegado a amenazar. Incluso se ha producido una agresión. Allí disponen de tres viviendas ocupadas. Primero llegaron a Santiago 10, luego a Orellana 18 y finalmente a Herrero 17. Vienen de fuera y la policía los conoce como el clan de Los Ríos por ser uno de los apellidos familiares. El efecto llamada es evidente. Comenzaron con una vivienda propiedad de un banco, siguieron con otra municipal, pero luego han pasad a ocupar casas de propietarios particulares.

 Tras la primera ocupación han ido llegando más personas. Hasta el punto de que los vecinos han constatado la presencia de 22 personas en una de las casas. A partir de ahí, la falta de espacio parece haberles lanzado a buscar nuevas ocupaciones. El fin de semana lo intentaron en dos casas de la calle Sánchez Perrier. En una de ellas llegaron a entrar, pero los propietarios lograron que salieran. En la otro lo intentaron dos veces, pero la segunda el dueño había reforzado la seguridad de la puerta. El lunes ocuparon una vivienda en la calle La Plata. Hace unos días entraron en una casa de la calle Jesús Cautivo (antes Solares)  y en la madrugada de este miércoles lo han intentado en las calles Gestoso y Jardinillos. De la casa de La Plata la Policía los ha desalojado este miércoles. Desde aquí ha cogido sus bártulos y han vuelto a las viviendas ocupadas en la zona de El Derribo. En el camino vieron un garaje abierto e intentaron entrar sin conseguirlo. Propietarios de casas en Conde de Guadalhorce y las Corachas también han sufrido intentos de ocupación. En Villa Esperanza, en la Cuesta del Águila,  un edificio patrimonial han entrado, a pesar de que las condiciones de habitabilidad del inmueble son muy malas. Hace unos días provocaron un incendio en este inmueble. En la calle Menéndez y Pelayo, hay un bloque de pisos completo ocupado: ocho viviendas.

Frente a la Policía exhiben la tramitación de su empadronamiento que les facilitan en el Ayuntamiento a pesar de que no disponen de ningún documento que acredite su residencia legal en la vivienda. No disponen de contrato de alquiler, ni de agua que muchos toman de puntos públicos de riego, ni de luz (los empalmes ilegales a la red son visibles a simple vista).

Frente a esta situación hay vecinos que optan por tabicar puertas y ventanas. Es la triste imagen que ofrecen muchas casas del centro. Otros por reforzar la seguridad por diversos medios, con cerraduras más fuertes, barras de hierro o puertas especiales antiocupas.

Los vecinos han comenzado a movilizarse. Han realizado reuniones y han puesto en marcha medidas: recogida de firmas, escritos alertando a la administración de la situación al Ayuntamiento y a los partidos políticos, reuniones con los representantes del gobierno municipal y difusión en redes sociales. La movilización vecinal les ha llevado a crear un grupo de whatsapp que funciona como red de vigilancia. Comunican cualquier movimiento raro para poder localizar a los propietarios, al tiempo que avisan a la Policía Nacional, que en los últimos días ha intensificado su presencia en la zona y la vigilancia respecto a las ocupaciones.

Por su parte, el Ayuntamiento ha anunciado medidas. La presencia en la reunión convocada por la alcaldesa de  Policía Nacional y Local, da cuenta de la gravedad de  la situación. Quiere frenar cualquier efecto llamada y anuncia que está dispuesto a realizar desalojos y a acometer el derribo de una de las viviendas ocupadas y que es de su propiedad. En el Pleno de junio se aprobará esta medida para la casa de Orellana 18 que fue adquirida para continuar con el ensanche de la calle.

Las ocupaciones no es el único problema que tienen los vecinos, su movilización incluye también la reclamación de soluciones a otros problemas del barrio como la suciedad o el abandono de los edificios públicos. Es el caso de la antigua comisaría de la Plaza del Derribo, de la propia Villa Esperanza o de la Casa Ybarra. Consideran que esos inmuebles podrían convertirse en foco de atracción de nuevos habitantes y de comercios que evitaran la despoblación de la zona.

Término febrero 2017 con foto de la librería

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